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Oda al amarillo cetrino

Oda al amarillo cetrino

Prólogo de Samuel Colón

En un receso del estudio del examen de mañana
un poema muy hermoso me propuse a transcribir
dejé números a un lado, stress, fractura, y la torsión
y luche con mi inconsciente que quedaba con las ganas
de crear su propia obra, y por supuesto me venció

Sentimientos muy profundos,
un derroche de pasión,
el poema me causaba
y no me pude contener

Una lágrima quería
escaparse de mi ser
la emoción llegó tan fuerte
que en vez de una...salían tres

Ojalá que todos puedan
recibir esa poesía
y sentir lo que yo siento,
este brote de alegría

y tener esa experiencia
que se queda con mi esencia
que me recuerda ese olor
que no puedo olvidar
que por tarde que ya era
nos tuvimos que alejar

Pues les voy dejando el tema
que me trajo ese poema
de un momento emocional...
y después de este receso,
me devuelvo al estudiar

Primer movimiento:

Estábamos sentados a la orilla del agua
Cuando a nuestros sentidos invadió un aroma peculiar
Fuese dulce o esencia salada
De ella nuestros seres no se podían olvidar

Segundo movimiento:

Un poeta mendigo, por un peso, su arte pretendía negociar
Entonces, Zahíli, con alocada presteza
Un vellón le dispuso a entregar

Herido, sentido e incomprendido
Aquel hombre se tuvo que retirar
Y con su partida nos obligó a reflexionar de la’o
Que aquel perfume no era más que mea’o

Entonces del muro nos quisieron retirar
Unos guardias que de la cantina acababan de llegar
Mientras que se les pudieron escapar
Unos que no se dejaban de estrujar

Tercer movimiento:

Mientras, Mariela miraba con ideas malignas
A unas esculturas semejantes a púas para sacar cerebros.
Sammy admiró con mente benigna
A las figuras como a palmas que apuntaban hacia el cielo.

Gran finale:

Y a Melanie, de regreso,
la caricia del centrino mea’o la quiso contentar,
pues a pesar del malestar que trastornaba sus sesos
esa noble esencia, su intestino logró reconfortar.

Mariela Jurado
Zahíli Jurado

¿Fantasmas en la Universidad de Cayey?

Por Mariela Jurado Figueroa
jueves, 15 de abril de 2004

“Todavía lo cuento y se me paran los pelos. Estábamos arrodilladas ponchando y descartando revistas cuando sentimos al mismo tiempo una respiración tibia en la parte posterior de nuestro cuello. Nos miramos atónitas para confirmar que habíamos sentido lo mismo. Luego salimos corriendo por todo el lugar para descubrir al bromista, pero estábamos solas...” Todavía sorprendidas, dos bibliotecarias de la Universidad de Puerto Rico en Cayey, Wanda Pérez López y Maribel Lafontaine Díaz, relataron esta y muchas otras experiencias aparentemente inexplicables de las cuales aseguran han sido testigos en más de una ocasión desde que llegaron a su lugar de trabajo, hace nueve y 17 años, respectivamente. Lo cierto es que son múltiples los relatos que a diario se escuchan entre el personal y el estudiantado de la UPR en Cayey (inaugurada en 1967), y que muchos atribuyen al hecho de que los terrenos del lugar antes formaban parte de la base militar Henry Barracks y algunos de los edificios, como el de la Biblioteca Víctor M. Pons, están construidos sobre el cementerio de la antigua instalación.

El cementerio, construido en 1929 durante la administración militar de la base, medía 222 por 288 pies. Sobre sus cimientos hoy están localizados, además de la Biblioteca, la Casa de Histriones, utilizada por los estudiantes de teatro para sus ensayos y presentaciones, dos estacionamientos y el teatro Ramón Frade, en cuyo segundo piso se encuentran las oficinas del Proyecto de Estudios de la Mujer. Por otro lado, la estructura que se convirtió en el edificio de Administración, albergaba el hospital de la base, y el edificio del Decanato de Asuntos Académicos fungía como morgue. Según los entrevistados, en estos lugares es donde más se comenta sobre supuestos sucesos paranormales, aunque hay otras edificaciones antiguas de la base que se utilizan para otras funciones académicas.

La profesora Ilia Figueroa Arús, adscrita al Departamento de Estudios Hispánicos desde hace 24 años, declaró que conoce muchas personas que afirman haber atestiguado experiencias sobrenaturales. Sin embargo, ha dado clases, incluso nocturnas, en el edificio que albergaba el hospital de la base y en el teatro Ramón Frade, y asegura que nunca ha presenciado ningún tipo de aparición.

¿Superstición? ¿Leyenda? ¿Sugestión? ¿Histeria colectiva? ¿Realidad o fantasía? A veces es difícil discernir, sobre todo cuando hay varias personas que describen exactamente lo mismo o viven algo que fue real para ellos. Tal es en el caso de las bibliotecarias citadas o el de una de ellas con otro empleado del mismo lugar, quienes aseguran haber oído el taconeo de una mujer bajando por las escaleras luego de que la sala estaba cerrada y totalmente desalojada. Cuentan que abrieron de nuevo pensando que habían dejado a alguien dentro, pero revisaron y el lugar estaba vacío.

Según la psicóloga clínica Alina Luis Morales, la psicología cree que para todos estos fenómenos hay una explicación científica, ya sean alucinaciones producidas por campos electromagnéticos en el ambiente que inciden en nuestro cerebro, así como desbalances químicos o áreas de él que no todos utilizamos y que algunos desarrollan más que otros. Aún así confesó que, durante su experiencia de 18 años como psicóloga infantil, ha tratado varios casos en los cuales es difícil hallar una explicación lógica a las experiencias de los pacientes.

Aunque otros científicos y estudiosos del tema admiten que algunas cosas no son totalmente comprobables, afirman que “pueden deberse a causas naturales donde la imaginación se centra en un intenso deseo y lo proyecta mediante voluntad”. Aún así parece ser que algunas personas con historial clínico de estrés, neurosis e histeria, entre otros, son más propensas a percibir este tipo de manifestaciones. También podrían influir las supersticiones que se difunden entre pueblos, así como el deseo de algunos por llenar cierto vacío en sus vidas, en cuyo caso una imaginación hiperactiva resulta como mecanismo de defensa.

Anabel Rodríguez Santos, asistente administrativa del Proyecto de Estudios de la Mujer de la misma Universidad asegura, al igual que muchas otras empleadas de la oficina, que no importa la hora del día oye fuertes pisadas a lo largo del pasillo, esté sola o acompañada por las demás. Afirma estar acostumbrada y, si al principio estaba atemorizada por el sonido de estos pasos, que aparentemente se producen de la nada, y por celajes misteriosos que alguna que otra asegura haber visto, ahora está acostumbrada y hasta bromean ante la idea de que tienen un fantasma, al cual han identificado como masculino, en los predios de Pro-Mujer.

Rodríguez Santos también cree en la metafísica y en que “la evolución de cada alma es particular” por lo que quizás el aparente fantasma de Pro-Mujer tenga alguna misión inconclusa. Recordó que desde que llegó a la oficina (en el 1988) le advirtieron que no se sorprendiera porque se sentían cosas; “estamos encima de un cementerio...”, señaló. Habría que preguntarse si el hecho de sus creencias en la metafísica y el que le hayan advertido que aparentemente se sienten cosas en el lugar, pueda haber sugestionado su experiencia de alguna u otra manera. ¿Pero qué ocurre entonces cuando se prenden las luces sin explicación aparente, se cierran las puertas con los seguros puestos y en lugares donde no hay viento, se ven siluetas humanas y sombras rondando el lugar, se caen libros bien asegurados, se escucha el movimiento de sillas y muebles y suenan fuertes golpes misteriosos en las ventanas de vidrio, además de escucharse llantos de mujer en los ascensores desocupados?

Para explicar estos fenómenos existen varias posturas, además de la psicológica. El cristianismo no es ajeno a las referencias paranormales. Jesús exorcizaba espíritus maléficos, recibía tentaciones demoníacas y, según los evangelios, resucitó de entre los muertos y se apareció como espíritu entre sus discípulos. Según el Padre Clemente González en el artículo “¿Podemos hablar con los muertos?”, desde el punto de vista de la fe cristiana los fenómenos sobrenaturales comprenden “todo aquello que de alguna manera trasciende o rebasa lo puramente natural”. Y, ¿qué es lo puramente natural? Para González es “la imaginación o alguno de los agentes que constituye el mundo físico exterior de la persona”. Desde su punto de vista, las cosas que imaginamos forman parte de lo natural. Basta que haya algo que vaya más allá de la imaginación pura para que se convierta en sobrenatural. Del mismo modo afirma que se cataloga como “poltergeist” a los “espíritus ruidosos” que se manifiestan con “ruidos misteriosos [...], muebles que se desplazan solos [...] y voces inexplicables”, entre otros, sucesos que algunos miembros del personal de la Universidad de Cayey aseguran haber presenciado.

¿Deseo de creer en lo sobrenatural? Hay quienes opinan que al ser humano pareciera gustarle o inclinarse por la sensación del miedo. Los entrevistados manifestaron que en la primera ocasión que presenciaron el aparente suceso sobrenatural, sintieron miedo pero que una vez esta sensación se disipó ya no les provoca temor alguno el volver a sentirlo. Según dicen, les temen más a los vivos que a los muertos, pues aseguran que estas entidades son inofensivas ya que, si su propósito fuese hacer daño, lo hubiesen hecho hace tiempo. Aparentemente tanto en Pro-Mujer como en la Biblioteca los “espíritus chocarreros”, como las empleadas suelen llamarles “cariñosamente” a los espíritus burlones, están en el lugar cuidando algo o completando alguna misión, según lo percibe Wanda Pérez, quien también insiste en que, en repetidas veces, ha visto a la figura, que asegura es masculina, y “sus ojos grandes y penetrantes" que la observan tras alguna columna o anaquel, desde una sombra obscura.

Según el artículo “Chocarreros en extinción” de Genaro Huacal, las encuestas indican que “entre el 50% y el 80% del ciudadano común cree en fenómenos paranormales”. Esto puede relacionarse con las visiones o ilusiones que muchos atestiguan. Sin embargo, otra perspectiva sobre al tema es la de los integrantes del Centro Espiritista Mensajeros de la Luz de Madrid, España, quienes creen que “las relaciones de los espíritus con los hombres son constantes [...] y la mediumnidad que permite la comunicación de los Espíritus con los hombres, es un don que muchas personas traen consigo al nacer, independientemente de la directriz doctrinaria de vida que adopte (sic).” Desde una perspectiva totalmente opuesta, los científicos reconocen que, al momento, para la ciencia hay sucesos inexplicables, pero eso no justifica que las personas quieran darles propiedades inauditas.

Pero, ¿de dónde provienen estas manifestaciones y con qué propósito? Los parapsicólogos se dedican a la búsqueda de estas respuestas y tienen clasificadas todo tipo de experiencia incomprensible. Por ejemplo, los “raps” son los golpes misteriosos como los que las empleadas escuchan en las ventanas de vidrio de la biblioteca; el “thorbismo” son los ruidos inexplicables, como las pisadas “siniestras” que escuchan en Pro-Mujer; la “paraóptica” son formaciones luminosas como la figura que Maribel Lafontaine percibió una ocasión “revoloteando” a sus espaldas, y la “parasismogénesis” son los muebles que tiemblan sin justificación aparente, como los de la biblioteca, Por otro lado, los “ruidos, gritos o lamentos” forman parte de la transcomunicación instrumental. Los parapsicólogos, como el investigador madrileño Héctor Quiroz, admiten que “no se ha logrado saber a ciencia cierta de dónde provienen estas manifestaciones”, pero creen en la posibilidad de que existan “mundos paralelos”.

Siempre habrá interrogantes. Las diversas disciplinas que se acercan a estos fenómenos no se ponen de acuerdo, sin embargo, para las personas que viven estas experiencias son reales y más aún, ¿qué pasa cuando diferentes personas en distintas circunstancias perciben lo mismo? Dos estudiantes de la UPR en Cayey relataron aterrorizados y con lágrimas en sus ojos la ocasión en que, por la noche, se montaron en su carro en el estacionamiento de la Universidad. Según uno de ellos, Ricardo Hernández Berríos, en dos ocasiones les abrieron la puerta luego de haberla cerrado, y asegura haber visto una figura masculina con apariencia de militar, que pasaba y desaparecía ante sus ojos. ¿Hasta qué punto llega la fantasía y dónde comienza la realidad? ¿Hasta dónde influyen las historias de los militares que habitaban antes el lugar y de las estructuras como la morgue y el cementerio que permanecen aún en el recinto académico?

Tenemos una súper reportera y solo tiene 21 años...

Así que imagínensen la capacidad que tiene esta chica al estar escribiendo en el periódico más importante en el país y el más influyente y tan solo teniendo 21 años de edad. Esa es nuestra amiga Mariela Jurado Figueroa.
Una chica emprendedora que tiene un talento único para la escritura y para todo lo que tenga que ver con relaciones personales en el ámbito de la prensa. No dudamos que un día de esto veamos noticias de esta gran reportera en las primeras planas de el periódico El Nuevo Día, quedando como evidencia el talento de nuestra querida amiga.

Felicidades!!!!! eres la mejor!!!!!

El presi

Nuestro nuevo Blog privado.

Por fin!!!! tenemos un Blog en donde podemos escribirnos sin tener que darle foward a nuetros e-mails y que gente de afuera pueda escribirnos comentarios o mensajes con relación a nuestras actividades!!!!

Les deseo éxito en todo lo que se propongan!!!

El Presi!!!